Hola, Sara:
Habitualmente me muestro como alguien tranquilo y difícil de perturbar, pero hoy voy a confesarte algo. A veces colgamos el teléfono y me entra cierto desasosiego. Y no me refiero a la pena que me da despedirme, aunque bien sabes que me pasaría toda la noche hablando contigo.
Lo que me cuestiono en ocasiones en ese momento es si, pese a mi expresividad, realmente soy capaz de hacerte llegar al 100% el enorme, enorme cariño que te tengo y que te has ido ganando a pulso a lo largo de estas semanas. Porque, incluso siendo como soy, me empieza a resultar genuinamente complicado explicarlo con palabras.
Me hace gracia cuando de alguna forma te extrañas de que no te tenga miedo, ya que me generas todo lo contrario: ganas de atreverme, de compartir, de descubrir... En resumen, de expandir en común nuestros respectivos mundos.
Me apetece hacer contigo un montón de cosas muy distintas y posees la capacidad de pulsar al mismo tiempo en muchas áreas de mi mente. Todo esto que he expresado me cautiva superlativamente y me motiva todavía más a cuidarte como un tesoro. Y eso que no he conocido aun todas tus facetas, algo que deseo profundamente llegar a conseguir.
Y sí, es tu cumpleaños, pero puedo felicitarte agradeciendo el regalo que es haberme cruzado contigo. Feliz día y felices 33, hallazgo ❤️ Espero felicitarte muchos 19 de diciembre más, y que ese cronómetro que ya va por dos meses y medio llegue a romperse porque los números no quepan en el diseño.
Hace...
...que se me acumulan abrazos que darte.
Acuérdate de beber agua. ¡Gracias! 😊